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Consiste en la congelación del semen en nitrógeno líquido, donde se conserva a
-196º, manteniendo su capacidad fertilizante durante años. Por ello, esta posibilidad debe ofrecerse
a todo varón que vaya a ser sometido a tratamientos quirúrgicos, médicos o radioterapéuticos que
puedan afectar a la producción de espermatozoides.
La actual ley de Reproducción Asistida
vigente en nuestro país establece el marco jurídico dentro del cual se realiza esta técnica. Es el
paciente el único que puede decidir sobre el destino del semen congelado.
¿Preservación de la
fertilidad en pacientes con cáncer?
Los avances terapéuticos en oncología han mejorado
considerablemente las tasas de supervivencia. Más del 5 % de las enfermedades cancerosas afectan a
pacientes menores de 35 años de edad y, aunque el tratamiento muchas veces consigue la curación, a
menudo deja como secuela la pérdida de la fertilidad por la toxicidad de los fármacos empleados.
Los espermatozoides desaparecerán a los 2–3 meses del inicio de la quimioterapia en la
mayoría de los varones. Aunque, dependiendo de los fármacos y las dosis utilizadas, duración del
tratamiento y sensibilidad individual del paciente, puede recuperarse, lo habitual es que la secuela
sea permanente.
En algunos casos se reinicia la producción de espermatozoides, pero estos
pueden sufrir alteraciones como consecuencia los tratamientos. Por ello, aun con la recuperación de
la formación de espermatozoides, es recomendable la congelación de semen antes de iniciar la
quimioterapia. |
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