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“Cada mujer tiene sangre para cuatro o cinco hijos, (…) ¿por qué estoy yo seca?... Usted me ha de decir lo que tengo que hacer, que yo haré lo que sea, aunque me mande clavarme agujas en el sitio más débil de mis ojos…”
Federico García Lorca, “Yerma”
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Casi todas las parejas acuden a las clínicas de reproducción asistida en un estado de incertidumbre, desasosiego y vulnerabilidad.
Cuando las personas nos consultan, lo hacen con un deseo, una historia y un recorrido que necesita ser contado y escuchado, abrirse a un espacio donde pensar su dolor y su angustia. Se puede estar entendiendo racionalmente, pero esto no implica que uno esté preparado para asimilar solo, las distintas técnicas propuestas o los diferentes momentos del proceso.
El fracaso en un ciclo, por ejemplo, supone un momento de duelo particular, en el que a veces uno no se da un tiempo para ver y hablar de lo que ha pasado, y esto puede provocar que entre a escena cierta sintomatología –tristeza, culpa, temor, obsesiones-, que se cronifique y acompañe en los siguientes tratamientos.
Sin embargo, lograr combinar los distintos momentos de la intervención biomédica con la palabra, con lo que uno está viviendo, sintiendo y pensando, a través del acompañamiento psicológico, hace que los resultados puedan ser muy diferentes.
Nosotros recomendamos solicitar apoyo psicológico especialmente en momentos del proceso tales como:
- Tras el diagnóstico y propuesta de la técnica. Antes de iniciar el primer ciclo.
- Durante los quince días de espera a la Beta hcg.
- Tras el resultado negativo de la Beta hcg.
- Tras la propuesta de recurrir a la ovodonación.
Marta Villarreal Psicológa del Instituto Madrileño de Fertilidad
Asociación MUJER & MADRE |